Alusión a la ilusión.

Tú, el amor y yo.

Nada que nos encontramos, puede que no existas o que él me mire de reojo, no sé, comienzo a creer eso mientras alterno a Sabina con Garbage. Monsieur Madrid me hace pensar que el camino son las letras y Shirley Manson querer ser músico.

Te busque sabiendo que no debía buscarte, que solo debía encontrarte, puede que ese haya sido el error pero igual quería intentarlo. El tiempo pasó y él seguía igual de esquivo, empecé a pensar que quería quedarse contigo, todos lo sueñan, era eso o no me soportaba. Él suele equivocarse mucho, pone canciones donde no debe, deja que nos atraigamos por lo que se acaba, permite existir a las ilusiones donde nunca debieron nacer, acepta que solo sea uno el que sienta y tolera que lo nombren sin ser necesario, a veces pienso que solo es un pervertido que no tiene acceso a internet pero aun así quiero creer que es un buen tipo.

Pensé que cuando nos conociéramos iba a por fin poder usar ‘And I lover her’, la versión de ‘Contigo’ de Andrés o ‘Sunshine of your love’ que para mí es más grave que llevar serenara o pagar un motel caro porque nunca más las podría volver a escuchar sin pensarte. Después el tiempo pasaría y ahorraría para irnos en la segunda mitad del año a Caño Cristales o al pacifico a ver nacer tortugas, en esos sitios pensarías que soy el tipo más romántico del mundo mientras yo solo puedo pensar en cómo voy a pagar, si a 18 o 24 cuotas, ahí ya estás enamorada y piensas que es hora de dármelo, eres muy difícil ; yo ya tenía todo armado, el playlist arrancaba con ‘When you love a woman’ de Journey, luego vendría ‘Light my fire’ de The Doors, alguna de Aerosmith, ‘Sex on fire’ de Kings of Leon y cuando nuestro lado animal salga, remataría con ‘Rocket Queen’ de Gn’R, tú le ganarías en sonidos a la amante de Axl, o eso espero. A la mañana siguiente tendrías puesta mi camisa y esas gafas de sol que tanto te gustan, en ese momento me enamoro yo.

Luego volvemos a Bogotá y todo va bien, un par de peleas pero nada de qué preocuparse, el tiempo pasa y nos seguimos teniendo las mismas ganas que siempre, incluso hacemos realidad ‘Love in an elevator’. Yo sigo escribiendo mientras tú creas, decidimos que es hora de darle vida a Beatriz (no sé cómo poner hipervínculos, leer “Ella fue mi frase más hermosa”), todo va perfecto, canciones, letras y metas, luego por fin me censuran y decido retirarme, tú estás de acuerdo en irnos de esta mierda llamada Colombia pero no quieres dejar a Bea, al final accedes y decidimos irnos a morir a una villa al norte de Francia, allá escribo mi último libro mientras mi inspiración sigue siendo la misma de siempre, no necesito aclararlo, ¿cierto?

Finalmente vuelvo a la realidad y lo sigo odiando. Me doy cuenta que escribí esto porque amanecí con una erección matutina, necesito calmarme.

Ser un hijueputa.

Mi sueño no es ganar premios por alguna columna o que le pongan mi nombre a una biblioteca (si eso pasara preferiría que fuera a un centro comercial, a nadie le gusta ir a las bibliotecas), mi sueño es ser un hijueputa.

Quizás usted quiera terminar su carrera y especializarse, comprar un carro de alta gama y casarse con una vieja que no le monte cachos mientras que yo solo quiero ser con quien  le monte cachos, pero no puedo, ese es el problema, que soñamos con lo inalcanzable porque lo alcanzable es aburrido.

Por eso no me cabe en la cabeza que la gente celebre los grados, eso cualquiera lo hace, yo voy a celebrar cuando le dedique la misma canción a dos viejas y no se den por enteradas, cuando le dé a un ciego un botón en vez de una moneda y cuando alguien pregunte por mí le digan que no se meta conmigo porque soy un hijueputa, si eso pasa me voy a sentir más lleno que una anoréxica en la cena del 24 de diciembre.

Sin embargo mi proceso para ser un hijueputa va mal, sigo dando monedas cuando me piden, si alguien me pide un favor no soy capaz de decir no, me rehusó a engatusar viejas con maricadas y si puedo ayudar a alguien lo hago, pero eso no me hace buena persona, solo me aleja del grado de hijueputa que quiero alcanzar; usted sigue estudiando para que su mamá lo felicite por un cartón de universidad privada.

Además de todo en estos tiempos no ser un hijueputa está mal visto, es como no llevar una camisa a cuadros en los 90’ o no meter trips en el summerland, toca hacerlo, así como dicen que toca estudiar, lo primero es indispensable en esta época, estudiar solo se hace para quedar bien.

También he concluido que mi falta de malparidez se debe a mis influencias, la música que escucho habla de desamores y sentimientos fuertes, las películas que veo dejan en qué pensar, me identifico con Chandler y él es un flan, imposible culparme, por eso empezaré a oir beats rápidos que aceleran el coito, a hacer de “Rápido y furioso” mi película favorita y a reírme con las producciones colombianas. Usted siga creyendo que graduarse es algo difícil y que viajar a Miami lo hace más valioso, no piense que eso hace daño y mata ilusiones.

 Te odio Spinetta, te odio genio, te odio dueño de la ‘muchacha ojos de papel’.

Fuimos hechos.

No fue para tener 3 títulos, comprar un convertible rojo, casarse con la mona que nos para todo pero nos inspira nada, tener 2 hijos y un perro, una pensión de 5 salarios mínimos o para morir rodeado de gente.

Nadie sabe para qué sirvamos, ni el pedófilo que dicta sermones los domingos ni los papás que creen que estudiar medicina nos hará menos inservibles, y  aun así tratamos de llenar ese vacío con droga, alcohol, sexo y personas. El vacío existencial siempre va a existir  al igual que el amor eterno de su novia, solo que con el segundo cree llenar el primero cuando en realidad todo está hueco, su novia se lo come con el de la Fortuner blanca y la tarjeta negra mientras usted ahorra para comprarle los tacones con los que ella se emocionó cuando se conocieron, a usted todavía no se lo ha dado.

Pero eso no está mal, las ilusiones son tan necesarias como el agua y tan nocivas como el cáncer, los sueños se forman dependiendo de nuestras taras, al barroso que rechazaron por feo sueña con estudiar ingeniería para ser millonario y conquistar a una vieja más hueca que un pitillo (en realidad a nadie le gusta la ingeniería, todos lo hacen por la plata, no se sienta orgulloso si su hijo se gradúa de esa mentira, siempre va a vivir infeliz), al inepto de la clase le gustaría ser médico para sentirse útil y hacer algo aparte de usar a las viejas y quitar virginidades, a la niña que todos perseguían quisiera sentirse querida por lo que piensa y siente y no por como se le marca el escote y yo quisiera dejar de sacar conclusiones con solo una mirada rápida y que mis ilusiones volvieran.

Quizás yo fui un gol, quizás tenía que ser músico,  quizás tengo que publicar este articulo para que alguien no apreté el gatillo, quizás para que sí lo haga, quizás soy el peor escritor que haya nacido, quizás el mejor de mi generación, quizás solo debía escribir una frase, quizás debo dejar de usar este recurso, quizás la vida sí es ir por un acantilado en el convertible rojo mientras pensamos en arrojarnos en él porque no valemos nada, quizás deformar la realidad es lo único sensato, quizás esto sea lo último que escriba, quizás ya logre conmover a alguien, quizás nadie pasó del primer renglón, quizás mis ideas se agotaron o nunca existieron, quizás Paul es mejor que John y Maradona que Pelé, quizás el destino se olvido de mí.

El amor en ‘Amor y Amistad’

No voy a decir que esta fecha es un invento de la mercadotecnia, así lo sea, mi creatividad no llega tan bajo, voy a hablar del amor, del amor en el día más insípido del año.

Las mujeres se pasan la vida buscando el amor, primero se meten con el que parece una buena persona, no es nada del otro mundo pero las hace sentir bien, luego se aburren y vuelven a botar la baba por el típico matón, ese que tiene más inseguridades que el primero, ese que vivía violencia intrafamiliar cada noche y aprendió que las mujeres solo son objetos y se tienen que desechar después de haber conseguido el objetivo, imposible culparlo, creen que este tipo de ego grande y cerebro pequeño es superior porque tiene muchas y porque es el típico macho (algo biológico, tampoco las podemos culpar, después de todo ellas son más emocionales que racionales) que las protegerá (¿de qué putas?), este tipo siempre lleva las de ganar y suele anotar con facilidad, después de esto, ellas entran en su etapa morronga y por el despecho se meten con el primero que pasé, pasan años y maduran, cuando quieren estabilizarse intentan buscar al primero pero difícilmente lo encuentran y por el miedo a quedarse solas se casan con el primero que les jure amor eterno, por eso hay tantos niños indeseados.

Pero en esta fecha las cosas se ponen peor, la gente cree que se quedará más sola de lo que ya está, buscan cita y crean ilusiones, muchos se emborrachan y se meten con cualquiera mientras piensan en el ex, pero eso solo es un tipo de los tantos que hay en este día, mis favoritos son los que pierden la dignidad tratando de recuperar al supuesto amor de su vida, el que lleva un trió y termina llorando con los músicos es un clásico, otros que son de mi gusto son los que intentan encontrar su ‘media naranja’ en algún bar y finalmente los que odian esta fecha porque su novio(a) los dejo (estos suelen convertirse en el que lleva el trío).

Olvide mencionar un punto importante, las ‘mujeres’ que lo dan por primera vez en este día, pagaría lo que fuera por saber cuántas niñas se entregan con la trillada “Sweet child o’ mine” y a cuantas, el mismo tipo, les dedica “My one and only love” para que se les mojen las bragas y no tener que llevarlas al restaurante de moda.

Hace tiempo que buscaba el amor, pero entendí que no existe, que la gente pasa y nadie se queda, solo podemos quedarnos con lo menos peor que tenían y disfrutar del momento. Quizás nunca lo encontré por arribista, si la niña en cuestión no se graduó de un colegio elite no me interesa; si camina como cualquiera, tampoco; si su nombre lleva alguna de las ultimas letras del alfabeto, menos, también tengo que confesar que me fascinan con apellido compuesto o poco común, soy un cerdo arribista y eso nunca va a cambiar.

Me falto hablar de la amistad, pero tengo que almorzar y cualquiera que haya tenido un amigo no necesita que le diga cómo funcionan las cosas.

 

Ella fue mi frase más hermosa.

“De todas ellas, ella fue mi frase más hermosa” dice Fito en Polaroid de locura ordinaria, gran artista y gran canción, pero eso no importa, lo que interesa es el significado.

No se puede saber quien fue el amor de nuestra vida hasta que estemos agonizando mientras una enfermera nos cambia el pañal. Siempre pensamos que fue la vieja que nos partió el corazón en el bachillerato, esa misma que en el prom se acostó con nuestro mejor amigo y por la que le cogimos miedo al amor, pero no, esa hijueputa no es, al menos no en mi caso, ya me resigne.

El amor de mi vida se va a llamar Beatriz, va a ser una rubia hermosa, piel blanca pero no tanto como la mía, ojos grandes que nunca aceptan un no como respuesta, cachetes que irán adelgazando con los años y labios a los que ningún man va a llegar con palabras cursis y peluches comprados en almacén de cadena; estudiará en el Gimnasio Femenino y ni por el putas la dejare salir con algún tipo del Gimnasio Moderno, cuando llegue del colegio le voy a enseñar lo poco que sé de piano, la acompañaré a sus clases de tennis y me sentiré angustiado cuando tenga que dejarla sola en su primera fiesta de 15, me tocará consolarla cuando algún malparido le rompa el corazón (vivimos solos porque la mamá era insoportable y no le gustaba como escribía), luego iré a su grado y me sentiré orgulloso porque logré sacarla adelante con un sueldo de columnista pero más porque ella no resulto morronga, ingresará a Los Andes o a la Nacional a la carrera que elija (es muy inteligente) pero me sentiría decepcionado si escoge una ingeniería para taparse en plata, se supone que la eduque para que fuera música e hiciera algo por este mierdero, pero eso será decisión de ella, tampoco me molestaría si se decide por arquitectura o alguna humanidad, luego se graduara con honores  y será la única summa cum laude de su generación, más tarde se enamorara de un buen tipo (le ruego al universo que no sea un escritor o un músico), ella no es nada interesada, así que el sujeto en cuestión no tiene de que preocuparse, al igual que ella, este tipo no tiene recorrido pero eso no me importa, igual tendremos una charla donde trataré de intimidarlo lo más que pueda, terminarán casándose en el lugar más mágico que podamos pagar, en este sitio estaré escribiendo un artículo que me pidieron para fin de mes pero no tengo cabeza, en eso llega ella por detrás y tenemos la charla más emotiva de la historia, se me sale una lagrima porque mi niña se me va (siempre creí no tener conductos lagrimales), luego de hablar un largo rato ella se levanta y se va, yo finjo compostura e intento seguir escribiendo mi artículo, no puedo y  termino haciendo a lo que le he temido toda mi vida, un poema, en esos versos estará una de mis frases más hermosas, la otra la voy  a escribir en mis últimos días cuando esté en la clínica sufriendo por mi enfermedad renal (tuve que vender mi riñón para comprarles una casa y que nunca sufrieran por plata, que disfruten ellos la puta vida). En mi funeral ella decidirá cuál fue mi frase más hermosa.

Como intento de escritor eso es lo único que le puedo dejar al mundo, mi frase más hermosa, espero le sirva a algún güevón como yo para levantarse un 10.

Ustedes y yo.

Usted no es diferente a mí, yo escribo esto para calmar mis demonios y usted lo lee para lo mismo, quizás la única diferencia entre nosotros es que no tengo problema con exponerlos, es más, estudio para que algún día me paguen por eso.

 Todos tenemos algo que no nos deja vivir tranquilos, esos ‘complejos’ o como quiera llamarlos son los que finalmente deciden para donde cogemos, se encargan de elegir lo que ‘estudiamos’ y la persona con la que vamos a dormir el resto de la vida. Pasamos la mayoría del tiempo tratando de evadirlos y esconderlos cuando en realidad sólo debemos aceptarlos, igual que aceptamos vivir en unos de los países más desiguales del mundo o que un celular tenga más importancia que la persona que tenemos en frente.

El problema es que nadie se atreve a eso, a aceptarlos, por ejemplo el tipo que saca a pasear al perro mientras recoge el periódico en la puerta de su casa es el que está planeando un crimen contra su esposa por haberle montado cachos, la modelo que parece tenerlo todo camina por la pasarela pensando que su vida es tan vacía que sólo tiene montones de plata para comprar perico o la niña gordita de 14 años que no ve la hora de tener sexo para sentirse valorada. Todo eso es culpa de las presiones sociales, el “qué dirán” nos jodió la existencia, la mejor muestra es el sexo, los hombres lo buscamos para subir nuestra autoestima (por algo la fantasía masculina más recurrente es un trió) y las mujeres para manipular, también hay que decir que follar está sobrevalorado, el verdadero placer está en sentirse parte de alguien (mátenme).

En mi caso, después de publicar esto, voy a revisar cada dos minutos si alguien dio “like” o comentó porque soy demasiado inseguro y lo que piense un desconocido me afecta demasiado pues siempre estoy buscando aprobación y hasta que no me digan que lo hice bien, no me lo creo. Ese es uno de mis tantos demonios, seguro usted tiene los propios pero hace crossfit, yoga, va a cine o se emborracha para distraerlos, cuando esté muriéndose en una cama no lo va a poder hacer.

Siempre se critica lo que no se puede ser, tener o alcanzar; en mi caso lo hago con la alta suciedad y con los costeños,  me muero por pertenecer a la primera y ser tan relajado como los segundos, aunque a veces creo que si se pertenece a esa clase lo segundo viene por añadidura.

Siempre sueño con pertenecer a algún club, ir a la cancha de tenis con un amigo pero no para jugar, sólo para observar a las que juegan, en esta ocasión está Juanis (llámela como quiera pero yo nunca he conocido una “Juana” pobre) y Cata, Juanis acaba de volver de Canadá y está soltera, mi amigo y yo las observamos desde las gradas, ambos tenemos gafas de sol (posiblemente después de una billetera llena y un carro, este sea el accesorio que brinde mayor seguridad) y miramos la cola de Juanis, tan firme, tan parada, tan falsa, tan ella; termina el partido y bajamos, las saludamos, contamos un par de chistes refiriéndonos a amigos en común, les decimos que el partido estuvo muy bueno, que Cata debe mejorar su revés, les proponemos algún plan y como siempre, terminamos en el apartamento  de soltero de alguno de los dos, obviamente sucede lo que tiene que suceder y al otro día como si nada.

Luego vuelvo a la realidad, eso nunca va a pasar y mientras más tiempo dure soñando más pobre y viejo me vuelvo.

Y eso no es lo peor, lo más terrible es que me niego a aceptar mi realidad, no muestro interés por una mujer que no tenga el cabello castaño claro o rubio cenizo, esto me sucede porque tengo la idea que las que presentan estas características son inalcanzables, ese tipo de cabello que luce tan bien con un tono de piel claro no puede ser posible para alguien con ingresos menores a unos 20 salarios mínimos mensuales, pero esas son ideas mías, posiblemente causadas por la etapa colegial, si usted tiene la oportunidad, por pequeña que sea, de caerle a una mujer así, hágalo, se lo agradecería, yo nunca voy a poder.

Esto me pasa porque siempre se anhela lo que no se puede tener, por eso la mayoría de la humanidad es infeliz y los conformistas felices (otra vez los costeños), me niego a salir con alguna pelinegra por hermosa que sea, me parece tan corriente que no disfrutaría el momento y el vacio seguiría ahí, eso es una muestra clara de arribismo, característica que hace parte de nuestra nacionalidad y quizás de nuestra condición humana.

Pero no siempre fue así, en algún momento de mi vida tuve ideales, pensaba que escribiendo iba a lograr algo, cambiar algo, pero no, las letras no valen y nadie las toma con la seriedad debida, por eso cada vez que puedo me vendo, si consiguiera cliente seguramente vendería mi riñón, porque la vida después de los 30 no es vida, a esa edad simplemente se dedica a llorar por lo que no se pudo ser o hacer, a tener hijos para tratar de cumplir nuestros sueños en la vida de otra persona y a esperar la muerte, nadie con un sueldo promedio y una vida rutinaria es feliz, créame, toca hacer fortuna.

Puede llamarme resentido, y sí, lo soy, pero no por eso usted es mejor que yo, por algo leyó hasta el final.

Papeles.

 Los angustiantes resultados de la prueba de embarazo, la confirmación del sexo, el acta de nacimiento, las huellas de los pies que no parecen, el registro civil, el certificado de bautizo, los primeros rayones, las ultimas hojas de los primeros cuadernos, el diploma de preescolar, el examen de ingreso al colegio, los boletines, el diploma de primaria, las cartas sin marcar, la tarjeta de identidad, los primeros billetes, las entradas de cine, los exámenes perdidos y escondidos, las letras de las canciones en las ultimas paginas con dedicatoria pensada pero jamás escrita, las temidas citaciones, los libros leídos por obligación y nunca por gusto, las primeras fotos, el ICFES, el anhelado diploma de bachiller, los recibos del parqueadero, la matricula de la universidad, la deseada cédula, la maldita libreta militar, las entradas a conciertos, los tortuosos parciales, las pruebas ELISA, más pruebas de embarazo que por fortuna esta vez fueron negativas, más y más billetes estirados a más no poder, los trabajos hechos a la madrugada, el titulo de la carrera equivocada, las hojas de vida, el sueldo en forma de cheques, la solicitud del primer crédito bancario, la escritura del apartamento, los recibos de impuestos y servicios públicos, los votos nupciales, el acta de matrimonio, el artículo del periódico anunciando la boda, las ganancias de la lluvia de sobres, los tiquetes de la luna de miel, las invitaciones a más matrimonios, las revistas que traen la programación televisiva del mes, el pasaporte y la visa, la prueba de embarazo que esta vez se quería fuera positiva, las ecografías, la comprobación del sexo que nadie quiere leer pero que todos quieren saber, las manillas del hospital, más fotografías, los recibos de las pensiones, el anuncio de su cumpleaños, sus calificaciones, sus diplomas, la legalización del divorcio, más cheques, extractos bancarios, la hipoteca, menos fotos, el recibo de un bastón, la boleta de entrada al asilo, los exámenes de una enfermedad incurable, la última entrada al hospital, el testamento, el acta de defunción, las letras que se escribieron y no se pudieron oír.

La vida se nos va en papeles y siempre terminamos igual a ellos, un puñado de cenizas que a nadie le importan.

Nostalgias.

Del primer amor, del mejor amigo de la infancia que se mudo de casa y aun no encontramos en Facebook, de la profesora que creímos amar, de las series de Warner que nos hicieron lo que somos, de la vida sin preocupaciones, de ese balón que ya no rodaba, de la mirada de la niña popular que nos gustaba y hoy está embarazada, de la vida que dejamos de vivir.

Probablemente cuando estemos en las últimas nadie recuerde el monto exacto de la cuenta de ahorros o si el pago de la hipoteca se venció, casi puedo asegurar que, queramos o no, todos nuestros pensamientos evocaran a las primeras veces, las mujeres a cuando  perdieron la virginidad de oído (la más importante, la otra es consecuencia) y los hombres en todas las tretas que se vieron para conseguir lo anterior; esto sucede porque sencillamente no hay nada mejor y que deje más huella que las primeras experiencias, quizás sea por eso que nunca se olvida al primer amor y se amarga toda una vida.

En muchas ocasiones las culpables de hacernos recordar estos momentos son las canciones, algunas adoptaron un rostro que no envejece, otras hacen las veces de banda sonora inoportuna y la mayoría tienen dueño(a); puede que la gente conozca el riesgo que se tiene al dedicar una canción pero independiente de esto siempre se tiende a evocar a alguien cuando alguna empieza a sonar, tal vez la muerte y el recuerdo sean lo único inevitable en este mundo. Por eso siempre recordaré Nostalgias de Calamaro y Take me to the river de The Talking Heads, pues mientras ellas sonaban yo escribía mi primer artículo por pedido (este).

Seguramente recordar es la felicidad más tortuosa y la más (única) alcanzable, pero es todo lo que somos y lo que nos queda.

Anónimo asked: ¿Te gusta que te lean? No entiendo, ¿qué ganas con eso?

Sí me gusta, no gano absolutamente nada pero es todo lo que me queda, algún día espero escribir para alguna publicación seria y esto me parece una buena forma de prepararme.